En 1947, un joven pastor beduino llamado Muhammad edh-Dhib buscaba una cabra perdida entre los acantilados que rodean el mar Muerto, cerca de un lugar llamado Qumrán. Lanzó una piedra al interior de una cueva y oyó cómo algo se rompía: una vasija de barro. Dentro había rollos de cuero antiguos envueltos en lino. Fue el comienzo del mayor descubrimiento arqueológico del siglo XX: los manuscritos del mar Muerto, cientos de textos escritos por una comunidad judía que la mayoría de los especialistas identifica con los esenios, la misteriosa secta de la que hablaban Filón, Josefo y Plinio. Por fin, después de casi dos mil años, se podía leer lo que los esenios escribieron con sus propias palabras. Y hubo una sorpresa que nadie mencionó en los titulares: en ninguno de esos manuscritos aparecía nada parecido al Evangelio esenio de la paz, el texto que llevaba diez años circulando por el mundo como «las enseñanzas esenias de Jesús».
Imagina una librería esotérica en cualquier ciudad de Europa o América en la década de 1970. En los estantes, entre libros de astrología, cristales y meditación, hay un pequeño volumen con una portada sencilla: El Evangelio esenio de la paz, traducido y editado por Edmond Bordeaux Székely. En sus páginas, Jesús aparece rodeado de enfermos que le piden curación. Y él les enseña que sus males proceden de haber abandonado las leyes de la Madre Tierra; les recomienda ayunar, comer solo alimentos vivos, no matar animales, bañarse en el agua del río, exponerse al sol y al aire, y entrar en comunión con los «ángeles» de la tierra, del agua, del aire y del sol. El lenguaje es bello, poético, lleno de sabiduría sobre la naturaleza y la salud. Para muchos lectores, es una revelación: el verdadero Jesús, el maestro esenio de la vida natural, que las Iglesias habrían ocultado. El libro se traduce a decenas de idiomas y se venden más de un millón de ejemplares.
Y aquí está el problema, que la mayoría de los lectores nunca llega a conocer. Székely afirmó que había encontrado el texto original en arameo en los archivos secretos del Vaticano en 1923, y una versión en eslavo antiguo en la Biblioteca Real de los Habsburgo en Viena. Pero nunca mostró ninguna fotografía, ninguna copia, ninguna signatura de archivo de esos manuscritos. Ningún investigador ha conseguido encontrarlos en el Vaticano ni en Viena. Ningún especialista en lenguas antiguas ha podido examinarlos. Y cuando por fin se descubrieron los auténticos textos esenios en Qumrán, resultó que los verdaderos esenios eran muy diferentes de los de Székely: no hablaban de la Madre Tierra ni de ángeles de los elementos, sino de la observancia estricta de la Torá, del calendario sacerdotal, de la pureza ritual y de la guerra final entre los hijos de la luz y los hijos de las tinieblas.
Respuesta breve
El Evangelio esenio de la paz es un texto publicado por primera vez en la década de 1930 por Edmond Bordeaux Székely (1905-1979), que afirmaba haberlo traducido de manuscritos arameos de los archivos del Vaticano y de una versión eslava de Viena. Presenta a Jesús como un maestro esenio que enseña el vegetarianismo, el ayuno, la vida natural y la comunión con los «ángeles» de la Madre Tierra. Los especialistas lo consideran una obra moderna, porque Székely nunca mostró los manuscritos, nadie los ha encontrado y su contenido no coincide con los textos esenios auténticos descubiertos en Qumrán desde 1947, que muestran una comunidad judía sacerdotal centrada en la Torá, la pureza y el calendario. Puede leerse como un texto moderno de espiritualidad naturista, pero no como fuente sobre Jesús ni sobre los esenios.
Quién fue Edmond Bordeaux Székely
Edmond Bordeaux Székely nació en 1905 en Transilvania, entonces parte del Imperio austrohúngaro. Estudió en varias universidades europeas y se interesó por la filosofía, la religión comparada, la salud natural y la alimentación. En la década de 1920 y 1930 vivió en París, donde publicó sus primeros libros. Más tarde se trasladó a México y a Estados Unidos, donde fundó en 1940, junto con su esposa Deborah, el famoso balneario de Rancho La Puerta, en Tecate, Baja California, dedicado a la salud, la dieta natural y el ejercicio. Fundó también la International Biogenic Society, que promovía sus ideas sobre la alimentación y la vida natural.
Székely fue un escritor prolífico que publicó decenas de libros sobre salud, filosofía y espiritualidad. El más famoso fue El Evangelio esenio de la paz, cuyo primer libro apareció en la década de 1930. Muchos años después, en la década de 1970, publicó tres libros más, presentados como continuación del primero: Las enseñanzas desconocidas de los esenios, Los rollos perdidos de la hermandad esenia y Las enseñanzas de los elegidos. Afirmaba que procedían de los mismos manuscritos del Vaticano.
La historia del descubrimiento según Székely
En su libro El descubrimiento del Evangelio esenio de la paz, publicado en 1977, Székely contó cómo había encontrado el texto. Según su relato, en 1923, siendo un joven estudiante, había conseguido acceso a los archivos secretos del Vaticano gracias a la recomendación de un monseñor que conocía. Allí, buscando documentos sobre los primeros cristianos, habría descubierto unos manuscritos arameos antiguos que contenían las enseñanzas de Jesús a los esenios. Después, en la Biblioteca Real de los Habsburgo en Viena, habría encontrado una versión del mismo texto en eslavo antiguo, que le permitió completar la traducción.
El relato es novelesco y atractivo: un joven investigador, archivos secretos, un manuscrito olvidado. Pero tiene un problema fundamental: no hay ninguna prueba independiente de que ocurriera. Székely no publicó ninguna fotografía de los manuscritos, ni copias, ni descripciones técnicas que permitieran identificarlos: su tamaño, su material, su escritura, su signatura de archivo. Tampoco mencionó el nombre de ningún archivero que pudiera confirmarlo. Y nunca invitó a ningún especialista a examinar los originales.
La búsqueda de los manuscritos
Varios investigadores han intentado comprobar las afirmaciones de Székely. El estudioso sueco Per Beskow, especialista en apócrifos modernos, analizó el caso en su libro Strange Tales about Jesus y concluyó que se trataba de una obra moderna, sin base en manuscritos antiguos. Los archivos vaticanos, que en las últimas décadas se han abierto progresivamente a los investigadores, no contienen ningún manuscrito catalogado que coincida con la descripción de Székely. Y la Biblioteca Nacional de Austria, heredera de la antigua biblioteca de los Habsburgo, tampoco ha encontrado ningún texto eslavo semejante en sus fondos.
Es importante entender que esto no es una cuestión de opinión o de creencia. Para que un texto antiguo sea aceptado como tal, los especialistas necesitan poder examinar el manuscrito: datar el material, estudiar la escritura, analizar la lengua, comparar con otros textos de la misma época. Esto se ha hecho con todos los grandes descubrimientos de textos antiguos: los manuscritos del mar Muerto, la biblioteca de Nag Hammadi, el Códice Tchacos con el Evangelio de Judas. Todos ellos se pueden ver, fotografiar, estudiar. El Evangelio esenio de la paz, no.
Lo que dice el texto
El contenido del Evangelio esenio de la paz es, en sí mismo, una de las pruebas más claras de su origen moderno. El texto presenta a Jesús enseñando a un grupo de enfermos que la causa de sus males es haber abandonado las leyes de la naturaleza. Les dice que deben buscar la curación en la «Madre Tierra» y en el «Padre Celestial», y que deben entrar en comunión con los ángeles del aire, del agua, del sol y de la tierra. Les recomienda ayunar durante días, exponerse al sol, bañarse en el agua fresca del río, respirar profundamente el aire puro, y realizar lavados internos con agua. Les dice que no deben comer carne, porque matar a los animales es matarse a sí mismos, y que deben comer solo los frutos de la tierra, preferiblemente crudos y sin cocinar.
Estas ideas corresponden con gran precisión a las corrientes naturistas, higienistas y vegetarianas que se desarrollaron en Europa y Estados Unidos a finales del siglo XIX y principios del XX: el movimiento Lebensreform alemán, la hidroterapia de Sebastian Kneipp, los baños de sol, el crudivorismo, la idea de la naturaleza como madre sanadora. Son ideas muy respetables, que han influido positivamente en la salud de muchas personas, pero que pertenecen al pensamiento moderno, no al judaísmo del siglo I.
Los verdaderos esenios
Para comprender por qué el Evangelio esenio de la paz no puede ser un texto esenio auténtico, hay que conocer lo que sabemos realmente de los esenios. Tenemos tres tipos de fuentes. La primera son los autores antiguos que los describieron: Filón de Alejandría, en su obra Todo hombre bueno es libre (75-91); Flavio Josefo, en La guerra de los judíos (2.119-161) y en las Antigüedades judías; y Plinio el Viejo, en su Historia natural (5.73), que los sitúa junto a la costa occidental del mar Muerto. La segunda son los manuscritos del mar Muerto, que la mayoría de los especialistas atribuye a una comunidad esenia. Y la tercera es la arqueología del asentamiento de Qumrán.
Estas fuentes coinciden en describir a los esenios como un movimiento judío muy estricto en la observancia de la Torá. Josefo dice que guardaban el Shabat con más rigor que ningún otro judío, hasta el punto de no encender fuego ni mover un utensilio ese día (La guerra de los judíos 2.147). Practicaban baños de purificación frecuentes, comían en común con normas estrictas de pureza, ponían sus bienes en común, y tenían un periodo de prueba de varios años para los nuevos miembros. Lo exploramos en ¿fue Jesús esenio? y en la comunidad de bienes en Qumrán.
Lo que revelan los manuscritos del mar Muerto
Los manuscritos de Qumrán, publicados íntegramente a lo largo de las décadas siguientes al descubrimiento, ofrecen una imagen muy precisa de la espiritualidad de esta comunidad. Hay copias de casi todos los libros de la Biblia hebrea, comentarios a los profetas, reglas de la comunidad, himnos, calendarios, textos litúrgicos y apocalípticos. Ninguno de ellos habla de la Madre Tierra, de los ángeles de los elementos, del crudivorismo ni de los lavados internos.
Lo que sí encontramos son temas muy distintos. La Regla de la comunidad establece normas de vida comunitaria, de disciplina y de pureza. El Documento de Damasco regula el Shabat con una severidad extrema. El Rollo de la guerra describe la batalla final entre los hijos de la luz y los hijos de las tinieblas. Los Himnos o Hodayot expresan una profunda piedad personal y la conciencia de la pequeñez humana ante Dios. Los Pésharim interpretan los profetas como anuncios de la historia de la comunidad y de su fundador, el Maestro de Justicia. Y los Cantos del sacrificio sabático describen la liturgia de los ángeles en el Templo celestial. Son textos de una profundidad espiritual extraordinaria, pero de una espiritualidad muy diferente a la de Székely. Los exploramos en hijos de la luz e hijos de las tinieblas, el Maestro de Justicia de Qumrán y los Cantos del sacrificio sabático.
¿Eran vegetarianos los esenios?
Una de las afirmaciones centrales del Evangelio esenio de la paz es que los esenios, y Jesús con ellos, eran estrictamente vegetarianos. Las fuentes antiguas no lo confirman. Josefo dice que los esenios comían con sobriedad, pan y un plato de comida (La guerra de los judíos 2.130), sin especificar que excluyeran la carne. Y en las excavaciones del asentamiento de Qumrán, los arqueólogos encontraron depósitos de huesos de animales, ovejas, cabras y vacas, cuidadosamente enterrados en vasijas entre los edificios, que muchos estudiosos interpretan como restos de comidas comunitarias. Además, como judíos observantes, los esenios celebraban la Pascua, cuyo centro era el cordero pascual.
En cuanto a Yeshúa, los evangelios lo muestran comiendo pescado con sus discípulos. Después de la resurrección, según Lucas, «le dieron parte de un pez asado» y comió delante de ellos (Lucas 24:42-43), y en Juan prepara pescado a la orilla del lago (Juan 21:9-13). Multiplicó panes y peces, y celebró la Pascua. Esto no significa que el vegetarianismo sea incorrecto ni que no tenga valor espiritual: muchas tradiciones lo valoran profundamente. Simplemente, no se puede atribuir a Jesús ni a los esenios basándose en un texto moderno. El pan y los peces se exploran en el pan de vida y el maná.
El atractivo del texto
¿Por qué el Evangelio esenio de la paz ha tenido tanto éxito, a pesar de su falta de base histórica? Hay varias razones. La primera es su belleza literaria: el texto está bien escrito, con un estilo poético y solemne que imita el de los evangelios. La segunda es su mensaje, que conecta con preocupaciones muy actuales: la salud, la alimentación natural, la ecología, el respeto a los animales, la armonía con la naturaleza. Muchos lectores sienten que el texto expresa una espiritualidad que echaban de menos en las religiones tradicionales.
La tercera razón es la fascinación por los esenios. Antes del descubrimiento de Qumrán, los esenios eran un misterio, mencionado brevemente por algunos autores antiguos. Desde el siglo XVIII, distintos grupos esotéricos, como algunos masones y rosacruces, los habían convertido en una supuesta hermandad secreta que habría transmitido una sabiduría oculta, y a la que habría pertenecido Jesús. Székely se apoyó en esta tradición esotérica. Y la cuarta razón es la teoría de la conspiración: la idea de que el Vaticano esconde la verdad sobre Jesús resulta muy atractiva para muchos lectores.
Cómo leer este texto hoy
Si has leído el Evangelio esenio de la paz y te ha inspirado, no tienes por qué sentirte engañado ni avergonzado. El texto contiene consejos de vida sana y una sensibilidad hacia la naturaleza que pueden ser valiosos. Lo importante es leerlo por lo que es: una obra moderna de espiritualidad naturista, escrita en el siglo XX por un autor que tenía ideas interesantes sobre la salud y la alimentación, y que decidió presentarlas atribuyéndolas a Jesús y a los esenios. Puede leerse como literatura inspiradora, pero no como fuente histórica.
Al mismo tiempo, conviene ser prudentes con algunos de sus consejos de salud, especialmente los ayunos prolongados y otras prácticas extremas, que pueden ser peligrosas sin supervisión médica. La tradición judía, de la que formaba parte Yeshúa, valora enormemente la salud y la vida, y honra al médico como instrumento de Dios. Lo exploramos en la sanación en la tradición judía y, sobre el ayuno, en el ayuno de Jesús en el desierto.
La verdadera espiritualidad esenia
Lo más paradójico del Evangelio esenio de la paz es que, al inventar unos esenios imaginarios, ha ocultado a los verdaderos, cuya espiritualidad es fascinante. Los auténticos esenios de Qumrán eran hombres de oración profunda, que se levantaban antes del amanecer para orar mirando hacia el sol naciente, como dice Josefo. Buscaban una pureza interior y exterior absoluta. Creían vivir en el final de los tiempos y se preparaban para la llegada del Reino de Dios. Practicaban la comunidad de bienes, el estudio constante de las Escrituras y una liturgia que pretendía unirse al canto de los ángeles en el cielo. Su anhelo de santidad y su visión mística del culto celestial son una de las expresiones más intensas de la espiritualidad judía del Segundo Templo.
Juan el Bautista, que predicaba en el mismo desierto de Judea, pudo tener alguna relación con ellos, y Yeshúa compartía algunas de sus preocupaciones, aunque se diferenciaba en aspectos fundamentales, como su apertura a los pecadores y su manera más compasiva de entender el Shabat. Lo exploramos en Juan el Bautista y los esenios, en el mikve esenio y el bautismo y en los terapeutas de Egipto.
Cómo reconocer una falsificación
El caso del Evangelio esenio de la paz ofrece algunas pistas útiles para evaluar cualquier supuesto texto antiguo descubierto recientemente:
- ¿Se puede ver el manuscrito? Un texto auténtico tiene un manuscrito físico que puede ser fotografiado, datado y estudiado por especialistas independientes.
- ¿Dónde está? Un texto auténtico tiene una ubicación concreta: un museo, una biblioteca, una colección, con una signatura de catálogo.
- ¿Quién lo ha estudiado? Un texto auténtico ha sido examinado por paleógrafos, filólogos e historiadores de distintas instituciones.
- ¿Su contenido encaja con su supuesta época? Un texto del siglo I debería reflejar el lenguaje, las ideas y las preocupaciones del siglo I, no las del siglo XX.
- ¿Se apoya en una conspiración? Si la explicación de por qué nadie puede ver el manuscrito es que alguien poderoso lo esconde, conviene ser escéptico.
- ¿Quién se beneficia? Si el descubridor del texto es también quien vende los libros, los cursos o los productos relacionados, hay que ser especialmente prudente.
Lecturas recomendadas
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Para conocer el verdadero contexto judío de Yeshúa, incluidas las corrientes como los esenios, los fariseos y los saduceos, te recomiendo El judaísmo de Jesús, donde Mario Sabán explica con rigor las escuelas de su tiempo.
Si lo que buscas es una mística auténtica y antigua, frente a las falsificaciones modernas, Sod 32 te introduce en la Cábala a partir de fuentes reales. Y el Sefer Yetzirá, un texto místico judío de manuscritos verificables, es el ejemplo perfecto de cómo es una fuente esotérica genuina.
Preguntas frecuentes sobre el Evangelio esenio de la paz
¿Es auténtico el Evangelio esenio de la paz?
No. Fue publicado en la década de 1930 por Edmond Bordeaux Székely, que nunca mostró los manuscritos que decía haber traducido. Los especialistas lo consideran una obra moderna.
¿Quién escribió el Evangelio esenio de la paz?
Edmond Bordeaux Székely (1905-1979), un escritor nacido en Transilvania, interesado en la salud natural, fundador del balneario Rancho La Puerta y de la International Biogenic Society.
¿Existen los manuscritos del Vaticano?
No se ha encontrado ninguno. Székely nunca dio fotografías ni signaturas de archivo, y los investigadores no han localizado manuscritos semejantes en el Vaticano ni en Viena.
¿Qué enseñaban realmente los esenios?
Según Josefo, Filón y los manuscritos de Qumrán, una observancia estricta de la Torá, la pureza ritual, la vida comunitaria, la oración y la espera del fin de los tiempos. No hablaban de la Madre Tierra ni de ángeles de los elementos.
¿Eran vegetarianos los esenios?
Las fuentes no lo confirman. En Qumrán se encontraron huesos de animales enterrados que podrían ser restos de comidas comunitarias, y como judíos observantes celebraban la Pascua con el cordero.
¿Puedo leer el Evangelio esenio de la paz?
Sí, como una obra moderna de espiritualidad naturista, pero no como una fuente histórica sobre Jesús ni sobre los esenios. Conviene ser prudente con sus consejos de salud más extremos.
Conclusión: los esenios verdaderos
El Evangelio esenio de la paz es uno de los textos espirituales más difundidos del siglo XX y, al mismo tiempo, uno de los que menos base histórica tiene. Su autor afirmó haberlo traducido de manuscritos secretos que nunca mostró y que nadie ha encontrado. Su contenido refleja con precisión las ideas naturistas e higienistas de la Europa moderna, no el judaísmo del siglo I. Y cuando se descubrieron los auténticos textos esenios en las cuevas de Qumrán, quedó claro que los verdaderos esenios eran muy distintos de los imaginados por Székely.
Los esenios reales, con su oración al amanecer, su anhelo de pureza y su liturgia unida a la de los ángeles, son mucho más fascinantes que los inventados. Para seguir este camino, vuelve a la guía de mitos, apócrifos y verdades, descubre la relación real entre Jesús y los esenios en ¿fue Jesús esenio?, o conoce un apócrifo antiguo auténtico en el Evangelio de Tomás.
Fuentes
Fuentes primarias
- Evangelios: Lucas 24:42-43; Juan 21:9-13.
- Filón de Alejandría, Todo hombre bueno es libre 75-91.
- Flavio Josefo, La guerra de los judíos 2.119-161.
- Plinio el Viejo, Historia natural 5.73.
- Manuscritos del mar Muerto: Regla de la comunidad (1QS); Documento de Damasco (CD); Rollo de la guerra (1QM); Hodayot (1QH); Cantos del sacrificio sabático.
- Edmond Bordeaux Székely, The Essene Gospel of Peace, libros I-IV; The Discovery of the Essene Gospel of Peace (1977).
Estudios
- Per Beskow, Strange Tales about Jesus.
- Jodi Magness, The Archaeology of Qumran and the Dead Sea Scrolls.
- Florentino García Martínez, Textos de Qumrán.
- James C. VanderKam, Los manuscritos del mar Muerto hoy.
- Mario Javier Sabán, El judaísmo de Jesús.